Generalidades de Cuidado Paliativo

Ma. Victoria Mera G.
Especialista en Medicina Interna
Cuidado Paliativo y Dolor

En la formación como especialistas en Medicina Interna habitualmente es escasa la información que recibimos en el amplio y complejo campo de la Oncología;  sin embargo, todos nos vemos avocados en una forma u otra, en nuestro desempeño laboral en los servicios de urgencias u hospitalización, e incluso en la atención de la consulta externa, a recibir y necesariamente ofrecer un manejo adecuado a múltiples pacientes oncológicos.    

Es cierto que muchos de estos pacientes no sólo sufren la complejidad de tener una patología oncológica sino que, además, gran número de ellos está en fases avanzadas de la enfermedad -usualmente mencionados como pacientes terminales..-, y con múltiples complicaciones relacionadas con este hecho.  

Así las cosas, como especialista en Medicina Interna con posterior especialización en Cuidado Paliativo, es grata para mí la oportunidad que me brinda la Asociación Colombiana de Medicina Interna (ACMI) para exponer algunos temas de interés respecto al manejo de este importante grupo de pacientes, que muchas veces queda en manos del internista sin tener como ofrecerle la mejor atención.  

Aplaudo el interés de la ACMI y me propongo, en esta y las próximas revisiones, poner a su disposición aspectos claros y concretos sobre el notable grupo de patologías que encierra la oncología y, particularmente, sobre el apoyo que como Médicos especialistas en Cuidado Paliativo podemos ofrecer a nuestros pacientes, con miras a que el internista sea gran colaborador de esta labor.

En primera instancia, interesa comentar un poco lo que es y busca el Cuidado Paliativo.

La filosofía del cuidado paliativo se remonta a varios siglos atrás, cuando grupos de asistencia a enfermos organizaban sitios de alojamiento.  En el siglo XIX se conocen hospicios en Francia, Irlanda e Inglaterra.  En el siglo XX, con el advenimiento de la importante revolución de la salud mediante nuevas técnicas diagnosticas y terapéuticas, se pierde la atención hacia el enfermo moribundo.  Pero en 1950, en Inglaterra, se replantea la posición cuando  el St. Christopher`s Hospice, en cabeza del doctor Cicely Saunders, genera un sitio de cambio y apoyo al paciente con enfermedad crónica y degenerativa, convirtiéndose en lo que hoy en día es, un centro de referencia mundial, utilizando tres principios claves:  cuidados clínicos de calidad, educación e investigación.

Instituciones de carácter mundial se empiezan entonces a interesar en el trabajo de los centros propuestos y, finalmente, en la década de los noventa (1990), la Organización Mundial de la Salud (OMS) define los cuidados paliativos como “el cuidado activo total de los pacientes cuya enfermedad no responde ya al tratamiento.  Tiene prioridad el control del dolor y otros síntomas y problemas de orden psicológico, social y espiritual.  El objetivo de los cuidados paliativos es proporcionar la mejor calidad de vida para los pacientes y sus familiares”.  En 1998 se definen los cuidados paliativos para los niños y sus familias, y en 2002 se redefine el concepto acentuando la prevención del sufrimiento.  

Desde el punto de vista académico, se inicia la formación de médicos y equipos de enfermería en el área de cuidados paliativos, y en 1987 se reconoce la medicina paliativa como una especialidad medica.  

La más reciente publicación de normatividad de la OMS es: Palliative care: cancer control knowledge into action, WHO guide for effective programmes, que aparece con ocasión del Día Mundial de los Cuidados Paliativos (6 de octubre) en 2007, y que nuevamente hace referencia a parámetros claros y precisos del cuidado paliativo:  Al aliviar el dolor y tratar otros síntomas penosos y debilitantes, esos cuidados permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares frente a enfermedades que amenazan la vida. Son aplicables a una enfermedad de esa naturaleza desde el momento en que se diagnostica ésta y durante la evolución completa de la misma. Según estimaciones preliminares, cada año, 4,8 millones de personas sufren dolores cancerosos de una intensidad moderada a graves sin recibir tratamiento.  «Todos tienen derecho a recibir tratamiento y a morir con dignidad. El alivio del dolor físico, emocional, espiritual y social es un derecho humano», afirmó la Dra. Catherine Le Galès-Camus, Subdirectora General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. «Los cuidados paliativos constituyen en todo el mundo una necesidad humanitaria urgente para quienes viven con cáncer avanzado, en particular en países en desarrollo donde esa enfermedad se diagnostica en gran parte de los casos cuando ha dejado de ser susceptible de tratamiento eficaz.»

En el contexto nuestro de especialistas en Medicina Interna, vale la pena destacar cómo ya es claro en múltiples entes mundiales que el cuidado paliativo no es sólo para pacientes con patologías oncológicas, sino que también facilita claro apoyo al manejo de pacientes con patologías crónicas como insuficiencia cardiaca congestiva;  respiratorias del tipo EPOC; neurológicas, como la esclerosis múltiple, y eventos cerebrovasculares, demencias; enfermedad renal crónica terminal, patología reumatológica y SIDA.  

En nuestro país estas áreas están por explorar, pero con el trabajo conjunto de nuestras especialidades es viable lograr un futuro desarrollo de las mismas, a fin de ofrecer mejor atención y de mayor calidad a nuestros pacientes.

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